José Carlos Gayo es D'Wachman, uno de esos dos o tres Dj's de
la capital que cuentan con carta blanca en cualquiera de los clubes
españoles donde se le invite a desenfundar su magnífica colección de
galletas. Tan pronto está pinchando en The Loft o en el Moog de
Barcelona, como en el denostado circuito ibicenco algunos superclubs de
las islas han confiado en él para abandonar por una noche el house
fiestero y apostar por el buen techno - o se va de excursión a cualquiera
de los múltiples festivales donde se le requiere para poner las tiendas
de campaña del revés Electrogaia o Monegros Desert Festival-. Y nunca
cumple el expediente en sus compromisos: lo supera con creces. Nunca
estructura una sesión a la buena de Dios. D'Wachman es a la música de
baile estatal, lo que el director Douglas Sirk al cine clásico americano;
nunca un descuadre, nunca un plano gratuito. Siempre respetando una
estructura coherente en cada una de sus sesiones, ya sea en Madrid,
provincias o donde quiera que esté. Como se dedica a esto desde 1987 “el
smile ya empezaba a sonreír por entonces, oiga- diremos que en lo suyo la
experiencia es un grado, y la maleta otro bien gordo. Sólo los más viejos
del lugar se acuerdan de sus primeros pinitos en Aire (1988-90),
Provisional (1992), Ágora (1992) y Space Of Sound (1994-96) por dónde
sacaba a pasear ese delicioso electro de Miami o el vetusto y recio
techno alemán de principios de los noventa. Muy pocos Dj actuales pueden
cautivar a las nuevas generaciones -ignorando las sesiones funcionales
del tipo ¿quieres esto?, te lo doy a partir de joyas pretéritas como Lil
Louis, Double Trouble, Rhythim is Rhythim o Eric B & Rakim. Su
iconografía sonora estaría incompleta sin nombrar a otros héroes de
juventud como Fast Eddie, Tyree Cooper, Reese & Santonio, Stock &
Aitken & Waterman y toda la ola acid-house inglesa de finales de los
ochenta por no hablar de ese sonido bleep belga añejo del que ya no queda
ni rastro en las pistas a no ser que lo recupere él mismo. Moraleja: sólo
un DJ con más de dieciocho años de mili es capaz de adaptar su discurso a
las peculiaridades geo-musicales de la piel de toro. El madrileño dota a
sus actuales sesiones de un toque hipnótico que si España fuera
Inglaterra, además de llover a mares, seguramente la prensa se encargaría
de etiquetar su estilo, y todos tan contentos. Bueno, todos menos él, que
es poco amigo de etiquetar cualquier cosa y menos algo tan inabarcable
como la música. Una música que en sus sets se vuelve alma y cuerpo a la
vez. Es pura alma cuando teje esas atmósferas tan complicadas de hilvanar
sin caer en el puro ambient y que sólo él enhebra con la habilidad del
zapatero remendón en aquellas benditas pistas donde manda el cerebro
¿alguien dijo Sónar? -. Pero su música también se vuelve corpórea cuando
hay que ponerse sudoroso y terrenal en plazas como el Family de Toledo o
La Real de Oviedo, o Metro en Alicante, librando batallas sónicas donde
manda el cuerpo a cuerpo. Sus producciones se mueven con soltura en esa
ciénaga de arenas movedizas que es toda la experiencia sonora de tantos
años en la música. Empezó a soltarse en sellos como Primary 16 y Tritone
25. Como producir para otros está muy bien pero componer en casa propia
está mejor, D'Wachman decidió montar Atlas para poner la electrónica
hispana en el mapa de una vez por todas. El techy madrileño tiene un
nombre en los charts de Sasha, John Digweed o Laurent Garnier gracias a
su sello propio. Se ha rifado la producción del 90% de todo el catálogo
del sello madrileño que el mismo se ha encargado de gestionar y dirigir
desde la primera referencia con Justin Case 4 tracks 4 madness- que
además fue número uno en el top ten de Carl Cox para la Mag Magazine.
Claro que los amantes del techno detroitiano casi siempre los más
puristas- siempre valorarán especialmente que el Move your body se
incluyera en el mix del más arisco de los padrinos de la ciudad del
motor: el Logistic de Robert Hood. Pero como el madrileño además de todo
esto es también profeta en su tierra sus tracks producidos han caído en
un montón de mixes patrios que tampoco es moco de pavo teniendo en cuenta
la..extranjeritis aguda que sufre ésta nuestra electrónica hispánica:
Atlético E.P. incluido en Sonido 40, Pump Thatz Rmx en el CD
recopilatorio del Industrial Copera. My Sound tiene su hueco en el Salón
de Mezclas Vol. 2, mientras que The Call metió la cabeza en el Amnesia
Undreground 2001. Advanced Music también lo tuvo en cartera en el Sónar
2002. A Diego Armando Maradona “el pibe fue la imagen del festival,
¿recuerdan como lo buscábamos?- no se le vieron ni los rizos la noche del
15 de junio pero para entonces D'Wachman demostró su potencial en esa
mascletá final en que se convierte Sónarclub cada última noche de
festival con Jeff Mills, Carl Cox y Richie Hawtin en tribuna como
espectadores de excepción. Claro que lo realmente importante es que miles
de clubbers bailando como locos tampoco pueden estar equivocados. Y eso
es lo que a fin de cuentas manda. Mientras D'Wachman ocupe cabina solo
queda una solución: danzad, danzad malditos¦ En el año 2005 recibe el
premio al mejor disco techno del año por su producción No Words editada
en su propio sello Atlas. Participa en la elaboración del documento en
formato libro y Dvd llamado YO DJ siendo uno de los artistas elegidos
para este gran proyecto educativo.